A la hora de invertir:  GANA EL LADRILLO.

04/08/2020

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A la hora de invertir: GANA EL LADRILLO.

El freno de la economía que genera la pandemia hace que los valores actuales sean difíciles de transformar en dólares. Las propiedades siempre fueron en la Argentina la mejor reserva de valor en el largo plazo

Ahorrar e invertir en la Argentina es un trabajo muy difícil. Retenciones de depósitos, tasas de interés que usualmente rinden por debajo de la inflación, defaults de títulos soberanos y destrucción de valor en el mercado bursátil, hacen que colocar dinero a trabajar hoy sea una apuesta arriesgada.En ese paralelo entre distintas maneras de atesorar a largo plazo, los inversores locales encuentran un claro ganador : EL LADRILLO. 
Durante los últimos 30 años la inversión en inmuebles se destaca como la que mayor beneficio proyectó en una comparación de cuatro disyuntivas posibles, junto con el plazo fijo en pesos, la inversión en bonos soberanos y la inversión en acciones.
El resultado de analizar por casi 30 años  los movimientos de esos dilemas de inversión es una ventaja enorme para los inmuebles.
A manera de ejemplo:
Si en el año 1993 se invertía U$D 100 en Inmuebles, hoy se tendría U$D 350, rindiendo cerca de 10% anual en dólares. Le siguen los bonos soberanos: hoy se tendría U$D 180, es decir, 3% anual en dólares (8% de interés anual menos la perdida por las quitas en reestructuraciones). Y en el caso de los plazos fijos (U$D 53) y acciones (U$D 36), luego de casi 30 años, hoy se tendría cerca de la mitad de la inversión y en acciones un poco menos.
Que la inversión inmobiliaria supere con demasías a otras inversiones comunes comparables, con todo, es una muestra de los trastornos que sufren el peso, los ahorros en moneda local y el mercado de capitales local, más que una virtud del ladrillo.
Es una realidad que el mercado inmobiliario local sufre cuando el valor de los salarios pierde frente al dólar o cuando hay devaluaciones abruptas. La actividad se desmorona, ya que al estar el inmueble nominado en dólares al tiempo que los propietarios se rehúsan a aceptar recortes de precios, los ingresos locales no alcanzan a la oferta y el mercado ajusta por cantidades: cae la cantidad de operaciones.
Pero nada le hace mella al ladrillo: aún si un vendedor acepta hoy un recorte del 20% o 30% del precio de oferta de un inmueble con tal de cerrar la operación, el rendimiento sigue siendo superior al de las otras tres inversiones comparadas.